Una de las cosas que más escucho en consulta es: "Sé que tengo que quererme más, pero no sé cómo." Y detrás de esa frase suele haber una idea un poco distorsionada de qué es la autoestima y cómo funciona realmente.
Porque la autoestima no es un interruptor que se enciende o se apaga. No es "creer en ti misma" a fuerza de voluntad, ni repetirte afirmaciones positivas delante del espejo, ni convencerte de que eres perfecta. Eso, en el mejor caso, es un parche. En el peor, un modo de no ver lo que realmente está pasando.
¿Qué es realmente la autoestima?
La autoestima es la valoración que hacemos de nosotras mismas. Pero atención: no es lo que decimos sobre nosotras —el discurso que nos hemos montado, el personaje que proyectamos—, sino cómo nos tratamos cuando nadie mira. Cómo hablamos con nosotras mismas cuando cometemos un error. Lo que creemos que merecemos en las relaciones. Las cosas que nos permitimos pedir y las que no.
"La autoestima no se construye pensando bien de ti misma. Se construye actuando de acuerdo con tus valores y tratándote con la misma compasión que le ofrecerías a alguien que quieres."
Hay dos componentes que me parecen especialmente importantes y que suelen ir juntos:
Autoconocimiento: saber quién eres de verdad. Tus valores, tus necesidades, tus límites, lo que te da vida y lo que te drena. Sin autoconocimiento, la autoestima está construida sobre arena.
Autocompasión: la capacidad de tratarte con amabilidad cuando estás pasándolo mal, cuando te equivocas, cuando no estás a la altura de tus propias expectativas. No como excusa para no mejorar, sino como punto de partida.
Lo que la autoestima NO es: desmontando mitos
"Tener buena autoestima significa nunca dudar de ti misma."
Dudar es humano. La autoestima sana no elimina la inseguridad, pero sí cambia la relación que tienes con ella.
"Si me quiero bien, no voy a necesitar a nadie."
Los seres humanos somos seres relacionales. Necesitar a los demás no es una debilidad; es una característica de nuestra especie.
"La autoestima alta significa no importarte lo que piensan los demás."
Una autoestima sana no te hace inmune a las opiniones ajenas. Sí te da un suelo más estable desde el que procesarlas sin derrumbarte.
"La autoestima se trabaja con afirmaciones positivas."
Las afirmaciones pueden ayudar a corto plazo, pero sin trabajo más profundo, el crítico interno sigue igual. La autoestima se construye con acción y coherencia.
¿De dónde viene la baja autoestima?
La autoestima se empieza a construir muy pronto. Mucho antes de que podamos cuestionarla. Lo que nos dijeron (o no nos dijeron), cómo nos trataron, si nos sentimos queridos incondicionalmente o si el amor dependía de que cumpliéramos ciertas condiciones… todo eso deja una huella.
No se trata de buscar culpables. Los adultos que nos criaron también cargaban con sus propias heridas. Pero sí vale la pena entender qué mensajes internalizamos sobre nosotras mismas: "Soy demasiado sensible." "No debo molestar." "Para que me quieran tengo que ser perfecta." "Mis necesidades no son importantes."
Esos mensajes se vuelven voz interna. Y esa voz interna —que a menudo llamamos crítico interior— es la que sabotea la autoestima desde dentro.
Cuando cometes un error, ¿qué te dices a ti misma? ¿Se lo dirías a alguien que quieres? Si la respuesta es no, ahí hay un hilo del que tirar.
Cómo trabajar la autoestima de verdad
No hay atajos. Pero sí hay un camino. Estos son los pilares que más trabajo en terapia cuando el tema central es la autoestima:
Conocer el crítico interior
No para callarlo a la fuerza, sino para entenderlo. ¿De dónde viene esa voz? ¿A quién pertenece? Muchas veces el crítico interior es la internalización de alguien que nos criticó mucho en la infancia.
Clarificar valores propios
¿Qué es importante para ti? No lo que "debería" ser importante, sino lo que genuinamente te importa. Vivir de acuerdo con tus propios valores —no los que otros te impusieron— es una de las fuentes más sólidas de autoestima.
Practicar la autocompasión
Cuando te equivoques, en lugar de atacarte, pregúntate: ¿qué le diría a mi mejor amiga en esta situación? Aplícatelo. No es ser complaciente; es ser justa contigo misma.
Actuar en coherencia
La autoestima no se construye solo pensando, sino haciendo. Cada vez que haces algo que va en línea con lo que valoras —aunque dé miedo, aunque no salga perfecto—, estás diciéndote a ti misma que mereces ser tratada bien. Incluida por ti misma.
Revisar las relaciones
Las relaciones que mantienes dicen mucho de cómo te valoras. Si toleras sistemáticamente que te traten mal, o si das mucho más de lo que recibes, o si siempre pones las necesidades de los demás por delante de las tuyas… es una señal de que la autoestima pide atención.
"Quererte no es un estado al que llegas un día. Es una práctica diaria de ser honesta contigo misma, tratarte con cuidado y actuar de acuerdo con lo que realmente eres."
Cuándo la terapia puede ayudar
Si la baja autoestima tiene raíces profundas —en experiencias de la infancia, en relaciones que te hicieron creer que no eras suficiente, en patrones muy arraigados— el trabajo terapéutico puede marcar una diferencia real.
No porque el psicólogo te diga que eres maravillosa. Sino porque en un espacio seguro y con acompañamiento, puedes ir al origen de esos mensajes que internalizaste, entenderlos y empezar a reescribirlos. Desde dentro.
¿Sientes que no te tratas lo bien que mereces?
El trabajo con la autoestima y el autoconocimiento es algo que me apasiona. Si quieres explorar esto, podemos hablar sin compromiso.